Si te estás planteando aprovechar alguna oferta, el asesoramiento profesional y un puñado de consejos básicos te ayudarán a no equivocarte al elegir casa.
Comprar una vivienda es una de las decisiones más importantes que tomamos en la vida, tanto por la
repercusión que tiene en nuestra calidad de vida diaria, como por el importante desembolso económico
que supone. En la elección de un hogar han de tenerse en cuenta muchos factores que pueden convertir
una búsqueda ilusionante en un trajín de aspectos técnicos, legales, burocráticos, financieros... ¿Cómo
sé que los materiales y la estructura están en buen estado? ¿Qué documentación necesito para
garantizar mis derechos como comprador? ¿Qué pasa si el vendedor tiene deudas con la comunidad de
vecinos? Para que ninguna de estas cuestiones te pille fuera de juego, he elaborado esta sencilla guía
que será una gran compañera en cada visita a la que podría ser la casa de tus sueños.
Las comparaciones no son odiosas.
¿Cómo sé si el precio de una vivienda entra dentro de lo “normal”? No dejes de barajar varias opciones
e intenta buscar viviendas similares en los alrededores para tener varias referencias y algo con lo que
comparar. Cuidado con las “gangas”: Una vivienda con un precio sorprendentemente bajo puede
esconder alguna deficiencia oculta, así que no olvides preguntar cuál es la “pega”. Algunos aspectos que
influyen en el precio son obvios, pero otros son menos evidentes, como futuros proyectos urbanísticos
que podrían afectar a la habitabilidad del edificio. “Si por ejemplo, hay proyectada una autopista que
pasará junto a nuestra futura vivienda, habrá que prestar atención a la accesibilidad y a la
contaminación acústica, y en cuyo caso comprobar el aislamiento de paredes y ventanas. Así evitamos
sorpresas y estamos advertidos de necesarias inversiones futuras”.
Para informarte de los proyectos urbanísticos de tu zona, pregunta en el Ayuntamiento o investiga el
Plan General de Ordenación Urbana en la web municipal.
¿Visitando pisos?
El aparejador no engaña si visitas una casa, pásate con un aparejador. Su ojo experto es capaz de ver
más allá de lo que vemos los demás, y en una revisión sencilla, percibirá si existen deficiencias que
podrían causarte problemas en el futuro. Más allá de las grietas visibles (que a veces se disimulan con
una capa de yeso), detrás de las paredes hay conexiones eléctricas, desagües y conductos de calefacción
cuyo estado pasa habitualmente desapercibido para el comprador novato. Debes saber que si la
vivienda presenta defectos que produzcan daños a medio o largo plazo; tanto el vendedor como el resto
de agentes intervinientes asumen sus respectivas responsabilidades de estos “vicios ocultos”, durante
un periodo de hasta diez años en elementos como la cimentación, vigas, forjados; y de uno a tres años
cuando se trata de acabados de la obra o defectos que afecten a la habitabilidad, respectivamente.
Piensa en la factura de la luz.
Al igual que cuando te compras un electrodoméstico compruebas su calificación energética, no dejes de
valorar este aspecto antes de comprar una casa. Acaba de llegar una normativa de calificación
energética de edificios, piensa que una casa aparentemente barata puede salir muy cara a medio plazo
si no está bien aislada y el coste de climatizarla es elevado. Un técnico puede analizar el aislamiento
térmico del edificio, ventilación y climatización; y valorar hasta qué punto es eficiente desde el punto de
vista energético. Este es un factor determinante para estimar el gasto eléctrico mensual y que, además,
influirá considerablemente en la calidad de vida que nos prestará la vivienda.
¿Y si reformas?
¿Te has planteado la posibilidad de adquirir una vivienda antigua por menos dinero e invertir en una
reforma? Además de que puede resultar más económica, esta opción permite que acondiciones tu casa
a tu gusto y minimiza las molestias de convivir con las obras si acometes las reformas antes de hacer la
mudanza. Existen ayudas públicas para actuaciones orientadas a mejorar, entre otras, la accesibilidad y la eficiencia energética de las viviendas, con bonificaciones especiales si la vivienda se integra en un
barrio con protección especial. Conoce las subvenciones disponibles en las administraciones públicas, o
si no busca al alguien que te asesore sobre este tema.
Vivienda libre... ¡de cargas!
Vivienda libre... ¡de cargas!
Si tienes intención de comprar una vivienda de segunda mano, asegúrate de conocer la situación jurídica
de la propiedad; es decir, identidad de los titulares, si tiene una hipoteca pendiente o algún otro tipo de
carga (deudas con la comunidad de propietarios, con el IBI...) esto es importante, ya que una vez
transmitida la propiedad, las cargas también se transmiten. Para conocer estos datos y acceder a una
descripción detallada de la finca puedes solicitar una Nota Simple Informativa en la Oficina del Registro
de la Propiedad o en www.registradores.org. Si la vivienda es nueva, conviene saber que el promotor
cuenta con una “póliza aval”. Esta póliza permite al comprador recuperar su inversión (más intereses) en
el caso de que la promotora quiebre, la construcción se paralice o se retrase más allá de un plazo
determinado.
Espero que esto te sirva de ayuda.
Julio José Tabárez Morante
Arquitecto Técnico
